Apoteósica la lectura del bando de su majestad Michelle Char

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El bullicio de más de 700 bailarines irrumpió en el Estadio Romelio Martínez pasadas las 4:00 de la tarde. Bajo un cielo caribeño cargado de promesas, la soberana Michelle Char Fernández tomó las riendas del Carnaval de Barranquilla 2026, decretando el inicio oficial de la fiesta más grande de Colombia ante 18 mil carnavaleros extasiados.

El coliseo bullía con tecnología de vanguardia: pantallas LED gigantes, drones surcando el aire y efectos inmersivos que transportaban al público al corazón ancestral del Caribe. Allí, el alcalde Alejandro Char entregó las llaves de la ciudad a la reina, quien deslumbró con el vestido ‘Mulata de colores’, una creación de Jean Robechi inspirada en la confluencia del río y el mar. Minutos después, el Rey Momo Adolfo Maury Cabrera recibió el Cetro de Mando, mientras los reyes del Carnaval de los Niños, Sharon Acosta y Joshua Ortiz, empuñaron sus bastones para liderar la monarquía infantil.

“Barranquilla está feliz porque has hecho un Carnaval espectacular, te has metido a los barrios, te forjaste en Fuerza Negra y le has dado mucha importancia a los grupos folclóricos”, proclamó el mandatario al cederle el poder simbólico hasta el Miércoles de Ceniza. Dirigida por el maestro Pedro Díaz, la obra coreográfica rindió homenaje a África: desde la diáspora hasta la resistencia de San Basilio de Palenque, con voces potentes de Lina Babilonia y La Carmen exaltando la cuna de la libertad.

El pulso afrocaribeño cobró vida con el mapalé, el son de negros y la danza del congo. El Congo Grande de Barranquilla, de 150 años de antigüedad, desfiló bajo la dirección del Rey Momo, flanqueado por su nieto Isaac y el pequeño Joshua Ortiz, simbolizando el traspaso generacional del turbante y sus saberes ancestrales. La esencia popular de los barrios emergió luego en las verbenas y casetas, con las reinas populares –Michelle y la infantil Sharon– liderando un homenaje que hizo vibrar el estadio.
El clímax estalló con el grito “¡Aquí suenaaa!” de Mike Char, abuelo de la soberana.

Congos, monarquía real y una cohorte de artistas dieron paso a la lectura del Bando 2026: nueve decretos redactados por Alberto y Mateo Martínez, plasmando la visión de la reina. Vestida ahora con una fantasía de Alfredo Barraza –cinco piezas artesanales cuajadas de cristales y gemas–, Michelle invitó a “desempolvar las polleras y sombreros”, proclamó que “en Quilla nadie es extranjero” y exaltó a los guardianes culturales afro, la onceava estrella del Junior –con saludos de Jermaín Peña y Luis Díaz– y a Barranquilla como casa de la Selección Colombia.

En su cierre, la soberana aplaudió a hacedores, coreógrafos y artesanos, llamando a gozar la fiesta con alegría y responsabilidad. “¡Abierto queda el reino del Carnaval hasta el Miércoles de Ceniza!”, decretó. El telón musical cayó con Grupo Niche, que cantó grandes éxitos y la canción que le hizo a  Barranquilla, Iván Villazón, Chelito de Castro y los champeteros J Black, Cofee el Cafetero, Jader Tremendo y Luister La Voz, sellando una noche que ya palpita en las venas de la ciudad.

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