A la temporada de sequía que se está viviendo en la Costa Caribe, se suma la preocupación por el aumento en las tarifas de energía, que ya se está sintiendo en la región, y la fuerte escalada que tendrían los servicios públicos, ante la aparición del fenómeno de El Niño, en esta ecuación.

Al tener un sistema de generación de energía en su mayoría hidráulico, es decir, que depende del agua almacenada en los embalses, estamos hablando de una grave crisis, si se llegará a presentar un Niño “fuerte”, como lo ha pronosticado el Servicio Meteorológico de Estados Unidos (NWS, por sus siglas en inglés), con un 62% de probabilidades.

Se estima que los embalses tienen la capacidad de resistir una fuerte sequía, solo un par de meses. Vivir un evento climático de larga duración, causaría un enorme impacto en el país, especialmente en la Costa Caribe donde, históricamente, la caída en los niveles de las represas y embalses ha afectado a los usuarios, por la alta exposición a los precios de energía en bolsa que mantienen las empresas. Situación que aumenta la preocupación en la región.

Un fuerte fenómeno de El Niño para este año nos deja ante un panorama preocupante en el que se afectaría el bolsillo de todas las familias de la región Caribe. Por ello, es clave que el Gobierno defina estrategias para mantener el equilibrio en la oferta, la demanda y el precio que se comercializa en bolsa.

Los retrasos en la entrada en operación de Hidroituango y los proyectos renovables ubicados en La Guajira, han impedido que contemos con la matriz energética diversificada, que proyectamos para este año. Es urgente seguir trabajando en el ingreso de nuevos proyectos de energías limpias a nuestro sistema, para mejorar nuestra capacidad de adaptación y garantizarle a los colombianos un servicio confiable, a precios justos.

Recurrir en mayor medida a la generación con plantas térmicas, además de hacernos retroceder en nuestra lucha por el desarrollo de las fuentes de energías renovables, y la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero, nos expone a la manipulación de los precios en bolsa. Sin embargo, contar en estos momentos con el soporte de las térmicas es una tabla de salvación, a la que tenemos la oportunidad de recurrir, para evitar un apagón en el país.

Ante este panorama y si seguimos así, todo indica que de tener un periodo de sequía de alta intensidad, los precios de la energía serían más altos que en los años anteriores. Necesitamos la actuación urgente del Gobierno Nacional, para acelerar la marcha de los proyectos pendientes y así generar alivios al sistema y garantizar la oferta energética, blindando a los usuarios.

Le pedimos al Gobierno, evitar que las tarifas en la Costa sigan aumentando de manera desmedida. En la adición presupuestal, por encima de los 20 billones de pesos, que llegará debido a que la economía creció más de lo esperado, junto a las utilidades de Ecopetrol y el Banco de la República, podría destinarse un rubro a las Distribuidoras para que se amplíe en el tiempo el aumento de las tarifas, atajando así los incrementos desproporcionados en la región Caribe.

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