Los municipios de Baranoa y Polonuevo vivieron un fin de semana festivo dedicado a los sabores del Caribe colombiano, con la realización del XXIII Festival del Chicharrón y del VI Festival del Cerdo y la Yuca. Ambos eventos reunieron gastronomía, folclor, emprendimiento y cultura, y consolidaron al Atlántico como un referente de la cocina tradicional de la región.

Festival del Chicharrón en Baranoa

Baranoa celebró entre el 10 y el 12 de octubre la vigésima tercera edición del Festival del Chicharrón, bajo el lema “Sabor, tradición y crujir que nos une”. La cita se desarrolló en el corredor gastronómico del municipio, donde participaron 28 establecimientos que ofrecieron preparaciones tradicionales e innovadoras a base de cerdo.

Los visitantes pudieron degustar chicharrón acompañado de yuca, bollo de limpio o bollo de yuca, mientras disfrutaban de comparsas, grupos folclóricos, artesanías, bisutería y emprendimientos locales. La organización estimó la asistencia de unas 15.000 personas durante los tres días de celebración.

Esta edición rindió homenaje a Jaime Enrique Jurado Rojas, reconocido como uno de los precursores del festival. Además de exaltar el producto insignia del municipio, el evento buscó dinamizar la economía local y fortalecer la identidad cultural de Baranoa.

Cerdo y yuca en Polonuevo

Polonuevo realizó los días 10 y 11 de octubre la sexta versión del Festival del Cerdo y la Yuca, bajo el lema “La identidad se sirve en la mesa”. La plaza principal del municipio se convirtió en un gran escenario gastronómico con cerca de 30 productos derivados del cerdo y la yuca, preparados por unas 60 matronas, cocineras y hacedores tradicionales.

Entre las ofertas se destacaron platos como tacos de yuca con cerdo, carimañolas rellenas y cerveza de yuca, junto con fritos, asados y otras recetas que reflejan la herencia culinaria del Caribe. La feria abrió desde las 7:00 de la mañana del sábado y contó con música, presentaciones artísticas y una cabalgata con cerca de 150 caballistas de distintos municipios de la región Caribe.

La organización proyectaba la asistencia de alrededor de 22.000 personas durante los dos días. El festival también tuvo un propósito económico: dar visibilidad a los productores, cocineras tradicionales y emprendedores que encuentran en la gastronomía una fuente de ingresos y una forma de transmitir saberes ancestrales.

Tradición que impulsa el desarrollo

Los dos festivales formaron parte de una agenda festiva que puso en valor la cocina del Atlántico durante el puente de octubre. Más allá del componente recreativo, ambas celebraciones evidenciaron el papel de la gastronomía como motor de turismo, comercio local y preservación del patrimonio cultural del departamento.

Con el chicharrón como protagonista en Baranoa y el binomio cerdo-yuca en Polonuevo, los municipios reafirmaron su identidad caribeña y demostraron que las tradiciones gastronómicas siguen siendo un espacio de encuentro, memoria colectiva y desarrollo para las comunidades del Atlántico.

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