¿Sabías que está científicamente comprobado que desde los tres meses de gestación, el feto está conectado con las emociones de su mamá?, lo que ella siente y transmite a su hijo será determinante.
En el vientre materno es donde comienza la estimulación, ya que el feto se encuentra en continuo desarrollo, sus sentidos empiezan a prepararse y agudizarse.
Los estímulos positivos, los besos o las caricias, tienen efectos favorecedores e inspiran un estado emocional sereno, a su vez todas las situaciones negativas pueden ser las discusiones, gritos, o peleas causan efectos perjudiciales al estado emocional del bebé.
Hablarle a tu bebé es algo que le beneficiará, ya que aunque no le veamos, él nos escuchará y reaccionará a ello. Debemos hablarle como si estuviera con nosotros fuera, experimentando todo lo que el entorno nos proporciona.
Colocar una luz en el abdomen y moverla ayudará a estimular la visión del bebé, es increíble como una pequeña cantidad de luz logra llegar al útero y ser percibida por el feto.
La música tiene un efecto muy favorecedor al feto ya que ayuda a favorecer la actividad cerebral.
Acariciar el vientre es un estímulo que el bebé siente de forma indirecta mediante el calor, el movimiento y la vibración.
Durante estas técnicas de estimulación, la participación del resto de la familia permite que el bebé se familiarice con su futuro entorno. Realmente es el único modo de conseguir los efectos beneficiosos de una adecuada estimulación e interacción con tu bebe.