En sesión del Concejo de Barranquilla realizada este 19 de marzo, el Concejales Juan José Vergara, con el apoyo del cabildante David Botero presentó y logró la aprobación unánime de una proposición para que el Distrito recupere integralmente el sector de Bocas de Ceniza y lo convierta en un sitio de peregrinación y turismo religioso, con la Virgen que veneran los pescadores como ícono principal.
La iniciativa busca articular este punto con el auge turístico de la ciudad –Malecón, Tajamar, Puerto Mocho y otros escenarios– creando un circuito de turismo religioso que aproveche el potencial de las iglesias históricas y los espacios de oración, para que Barranquilla sea visitada no solo en Carnaval sino también en Semana Santa y durante todo el año.
Defensa de la Virgen y de los pescadores
Durante la intervención, Vergara relató la experiencia de una peregrinación al rosario en Bocas de Ceniza junto al concejal Botero, donde constataron la devoción de los pescadores y su preocupación ante la posibilidad de que la imagen sea trasladada del sector, por lo que la proposición insiste en que la Virgen permanezca allí y cuente con un recinto digno y adecuado para recibir a feligreses y turistas.
El llamado de los concejales es a que la recuperación contemple, además de la infraestructura espiritual y turística, la protección del derecho al trabajo de las familias que viven de la pesca en la zona, promoviendo actividades como la pesca deportiva y el comercio de productos asociados a la fe, como estampas y denarios, para que el desarrollo también se traduzca en ingresos para la comunidad local.
Articulación con la Alcaldía y la agenda turística
Vergara contó que, tras enviar un video de la peregrinación al alcalde Alejandro Char, recibió el compromiso del mandatario de incluir la recuperación de Bocas de Ceniza dentro de los proyectos estratégicos de transformación del tajamar y la desembocadura del río Magdalena, con la construcción de nuevos templetos y obras que fortalezcan el turismo en ese punto.
El Concejo en pleno manifestó su respaldo a esa visión, al señalar que cada turista gasta en promedio 200 dólares diarios en la ciudad, y que consolidar a Bocas de Ceniza como santuario mariano y parada obligada de un circuito religioso permitiría atraer más visitantes, llenar los hoteles y diversificar la economía local más allá de las fiestas y la rumba, sumando la dimensión espiritual a la oferta turística de Barranquilla.




