Los colombianos democráticamente han decidido elegir a Gustavo Petro y Francia Márquez como próximos Presidente y Vicepresidenta. La solidez democrática es el principal legado que el país entrega al gobierno electo. Hay luces para construir confianza y virtudes para seguir haciéndolo con transparencia. Nuestros cimientos como sociedad son sólidos para continuar avanzando hacia la equidad y el crecimiento inclusivo que venimos construyendo hace varios años.

Saludo con orgullo de colombiana esta nueva gesta democrática, agradeciendo a nuestra Fuerza Pública, autoridades electorales y consulados en el exterior, por haber brindado protección y garantías a todos.

Deseamos que el nuevo gobierno continue fortaleciendo las instituciones; imponga la transparencia en todos los órdenes del Estado y las instituciones políticas; contribuya a cerrar las brechas de género, con énfasis en la autonomía económica de las mujeres para reducir su vulnerabilidad ante las distintas clases de violencia, especialmente contra las mujeres rurales. Confiamos en que continúe estimulando el desarrollo económico sostenible aprovechando el aparato productivo para generar millones de empleos, porque el cierre de brechas sociales no da espera y la eliminación de la pobreza extrema y la reducción de la pobreza monetaria, solamente serán posibles con crecimiento económico y empleos de calidad, de la mano del sector privado.

Deseamos que el nuevo gobierno siga haciendo esfuerzos por reconciliar al país en torno a las instituciones democráticas con pleno apego al Estado de derecho, respetando el sistema de pesos y contra pesos, así como la Constitución y la ley.

Quienes hemos trabajado durante muchos años por nuestro país, lamentamos que este debate nacional se hubiera enfocado muchas veces con calumnias o verdades a medias, en exacerbar las debilidades y vacíos que ciertamente sufre Colombia tratando de destruir el sentimiento de respeto y dignidad nacional, en lugar de elevar la autoestima de los colombianos y generar más orgullo y sentido de pertenencia por lo que somos como nación,  para construir, a partir de allí, los correctivos que nos den más confianza en el futuro y continuar la senda de progreso que nos reconocen internacionalmente.

Tengamos certeza de que somos millones los colombianos honestos y debemos seguir con orgullo, trabajando todos por la cultura de la integridad, la meritocracia en el manejo del Estado, el rechazo al clientelismo que eleve el nivel ético de nuestro país previniendo y cerrando cualquier espacio a los corruptos aprovechando las oportunidades de la tecnología y la digitalización de trámites y expedientes en el Estado.

Este no es momento para el pesimismo, ni de pensar en abandonar el país, bajar la guardia, ni claudicar en la defensa de los principios democráticos de libertades, separación de poderes, desarrollo económico, inserción y protagonismo internacional, impulso a la equidad de género, la transición energética, la diversificación productiva, la ciencia y la innovación, la mayor protección de la niñez, el acceso a la educación superior para todos los jóvenes de Colombia, el aumento exportador y el trabajo por la población informal y los vendedores ambulantes, para que hagan su tránsito hacia la formalidad.

El Estado debe acelerar el paso para llegar a todas las regiones y garantizar oportunidades a todas las generaciones y etnias que conforman nuestra maravillosa diversidad. Este es el momento en que, en lugar de hacer llamados a la resistencia, demostremos todos que queremos a Colombia llamando a la unidad y cuidando de nuestras instituciones, porque el país está por encima de todo y de todos.

Debemos organizar un trabajo serio, reflexivo, propositivo y solidario en las iniciativas valiosas del nuevo Gobierno, pero crítico y constructivo cuando a ello haya lugar. Todos nosotros tenemos la obligación de seguir trabajando con optimismo y fe por nuestro país dentro de la defensa de la institucionalidad democrática y el desarrollo económico que rompa con cualquier ilegalidad o rentas provenientes del lavado de dineros y del narcotráfico.

Pedimos a Dios, hoy más que nunca, discernimiento, que reparta sus bendiciones sobre Colombia y nos proteja de seguir la suerte de otros países.

Deseo a la nueva Vicepresidenta, Francia Márquez, primera mujer afrodescendiente en llegar a esta dignidad, muchos éxitos en su labor y desde ya me pongo a su disposición para las tareas de empalme y entrega del cargo de la Vicepresidencia de Colombia, que es sin lugar a dudas un gran honor y un tremendo desafío para seguir abriendo espacios que nos permitan a las mujeres  impactar en todos los roles de liderazgo público y privado, para alcanzar pronto la mejor versión de esa Colombia segura, educada, emprendedora, justa, sostenible e incluyente, porque ese será el país en paz que hemos anhelado toda la vida.

Servir a Colombia ha sido el mayor honor de mi vida y lo hice con dedicación e integridad, con un equipo maravilloso a quienes agradezco su entrega y su amor por nuestro país.

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