Treinta gestores culturales del Atlántico cumplieron el sueño de transformarse en artistas plásticos gracias al taller ‘El arte es vida’, liderado por la Secretaría de Cultura y Patrimonio. Este proceso de tres meses culminó en una exposición abierta al público en el Museo del Atlántico durante todo diciembre, celebrando nuevos talentos con obras cargadas de identidad y sensibilidad.
El maestro Nito Cecilio, con 50 años de trayectoria en el arte, guió a principiantes de diversos municipios en técnicas de dibujo y pintura. “Pasar de no hacer nada a crear algo es fundamental. Más allá de lo técnico, fortalecimos su confianza frente a creencias limitantes”, explicó el pintor, quien surgió la idea en una conversación con la Secretaría.
Cecilio se mostró sorprendido por los resultados: obras únicas y emotivas. “Como decía Van Gogh, cuando uno le pone afecto a las cosas, tarde o temprano funcionan. Y funcionó”, afirmó, recordando la premisa que inspira su trabajo.
Apoyo del Gobierno de Eduardo Verano a la cultura local
El Gobierno departamental impulsa una agenda integral que incluye formación artística, exposiciones y preservación del patrimonio, como la Ruta 23 de festivales gastronómicos. Lázaro Cotes, antropólogo y asesor de Patrimonio, resaltó el impacto: “Estas jornadas dialogan experiencias y generaciones. Personas que nunca tomaron un pincel ahora narran sus historias a través del arte, transformando su comunidad”.
Cotes enfatizó que la exposición no muestra solo pinturas, sino “voces, memorias y nuevos talentos que descubren que el arte les pertenece”.
Testimonios: sueños hechos obra
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Jairo Badillo Jiménez, docente de 70 años, presentó ‘Colombia sangra’, inspirada en la realidad nacional. “Formé a otros por décadas; ahora retomo mi creatividad con ilusión de principiante. Gracias a la Secretaría por devolvernos sueños y valores”.
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Héctor García, músico de 63 años, debutó con ‘Mis anhelos’. “No sabía manejar un pincel, pero hoy alcancé lo inimaginable. Nunca es tarde; el arte es vida”.
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Clariel Romero, estudiante de marketing digital, creó ‘El sombrero de la tía’, ‘La danza de los peces’, ‘Los colores de las emociones’ y ‘El jardín de la felicidad’. “Aprender de Nito Cecilio me permitió vivir el arte desde otra dimensión. Es un camino para descubrirse y sanar”.
La exposición invita a barranquilleros y visitantes a descubrir cómo el arte transforma vidas en el Atlántico. Visítala en el Museo del Atlántico hasta fin de mes.




