Hija del político conservador Gabriel Betancour, quien fuera Ministro de Educación durante el régimen militar de Gustavo Rojas Pinilla, y de Yolanda Pulecio, quien fuera reina de belleza y representante a la Cámara por Bogotá. Betancourt cursó sus estudios de secundaria en el Liceo Cervantes de Bogotá y más tarde Ciencia Política en Francia en el Instituto de Estudios de parís (popularmente conocido como Sciences Po), se especializó en comercio exterior y relaciones internacionales. Vivió varios años en París donde su padre se desempeñaba como embajador ante la Unesco. Allí conoció a su primer marido, el diplomático francés Fabrice Delloye, con quien se casó en 1981, en virtud de lo cual obtuvo la ciudadanía francesa, y se separó en 1990. De este matrimonio tuvo dos hijos, Mélanie y Lorenzo.
Trayectoria política
Regresó a Colombia en 1989 después del asesinato del líder liberal y candidato presidencial Luis Carlos Galán de quien su madre Yolanda, había sido colaboradora y amiga. En 1990 se unió al Partido Liberal inicialmente desempeñándose como asesora del Ministro de Hacienda Rudolf Hommes, y de Comercio Exterior, Juan Manuel Santos, durante el gobierno de Césra Gaviria.
En 1994, obtuvo sin dificultad el nombramiento del Partido Liberal para las elecciones parlamentarias, con la influencia de su madre, ella misma senadora.
Betancourt obtiene 15.800 votos que le permitieron salir elegida, allí se destacó por sus denuncias en contra de la corrupción. Junto con los parlamentarios María Paulina Espinosa, Guillermo Martínez Guerra y Carlos Alonso Lucio, formaron un bloque que se conoció como «Los cuatro mosqueteros» y que hizo importantes denuncias de corrupción. Betancourt inicialmente apoyó al presidente liberal Ernesto Samper, pero más tarde sería una de sus más fuertes contradictoras al destaparse el escándalo del proceso 8000, que revelaba la filtración de dineros de las mafias del narcotráfico del Cartel de Cali en la financiación de la campaña política que llevó a Samper a la presidencia. Durante esta época y junto con Guillermo Martínez Guerra realizó una huelga de hambre en el Congreso de la República para protestar por la conformación de la Comisión de Acusaciones de la Cámara que absolvió al presidente Samper dentro del escándalo. Betancourt continuaría denunciando en el Congreso los vínculos entre la clase política y los narcotraficantes, razón por la cual recibió en 1996 varias amenazas de muerte por lo que toma la decisión de enviar a sus hijos fuera del país a vivir con su padre. Igualmente se enfrentó a sus copartidarios cuando en marzo de 1997, en medio de una convención del liberalismo gritó «En el Partido Liberal hay intereses mafiosos» y continuó “Desde hace muchos años el Partido Liberal viene teniendo unas relaciones vergonzosas con los delincuentes del país». Íngrid fue abucheada y sacada del recinto.
Para las elecciones de 1998 dejó el Partido Liberal y fundó el Partido Verde Oxigeno, afín a los partidos verdes europeos aunque su principal bandera fue la lucha contra la corrupción.
En 1998 llega al Senado de la República con la votación más alta del país, más de 150.000 votos, durante su gestión como parlamentaria lideró el referendo contra la corrupción con el objetivo de realizar una Reforma Política anticlientelista. Sin embargo esta posibilidad se frustró después de que más de 500 mil firmas fueran anuladas por la Registraduría. Para esta época decide respaldar la candidatura presidencial de Andrés Pastrana con el compromiso de que este realice la Reforma Política una vez que alcance el poder. Pastrana incumplió su promesa e Íngrid dijo haberse sentido traicionada.
Betancourt se casó por segunda vez con el publicista colombiano Juan Carlos Lecompte. Durante este período escribe el libro La Rage au cœur, (La rabia en el corazón), originalmente publicado en francés, sobre su visión de la corrupción durante el gobierno de Ernesto Samper. El libro fue un «betseller» en Francia mientras que en Colombia fue muy criticado. El expresidente Samper demandó la publicación del libro en Francia por considerar que presentaba acusaciones sin fundamento en su contra buscando que el libro fuera retirado del mercado. Un tribunal de París resolvió que el libro incluyera la nota de protesta de Samper pero no prohibió su publicación.
En las elecciones regionales de 1999 el Partido Oxigeno Verde obtiene su mayor logro con la alcaldía del municipio de San Vicente del Caguán en Caqueta, parte de la Zona de Distensión en la cual el gobierno celebraba diálogos con la guerrilla de las FARC.
Durante su carrera política, Ingrid despertaría el interés en la opinión pública por su lenguaje directo e irreverente denunciando la corrupción de los grandes caciques políticos del país, y por su forma simbólica de hacer política, desligada de la clase política tradicional, además de la huelga de hambre que realizó en el Congreso, también son recordados los episodios en los que repartió condones en las calles argumentando que «la corrupción es el sida de la política en Colombia» y Viagra para «parar a los corruptos», así como el momento en que daba a conocer su programa montada en una Chiva y cuando inició su campaña a la presidencia dándole tres besos a la estatua del libertador Simón Bolívar en la Plaza de Bolívar de Bogotá.
Aspiración presidencial
En 2001 renunció a su escaño en el Senado aduciendo que aquel era un «nido de ratas» y presentó su aspiración para llegar a la presidencia en la campaña de 2022 por el partido Verde Oxígeno. En dicha campaña, con su acostumbrado estilo polémico, no ahorró calificativos para sus adversarios Horacio Serpa y Álvaro Uribe Vélez, del primero cuestionó el haber estado involucrado en el escándalo de corrupción del proceso 8000 “¿Cómo una persona que estuvo alcahueteando lo que estaba sucediendo en el gobierno de Samper puede hoy en día decir que quiere luchar contra la corrupción?” dijo. Mientras del segundo cuestionó sus supuestos vínculos con el paramilitarismo: “Yo diría que Álvaro Uribe tolera los asesinatos en Colombia como un método de enfrentar la guerrilla”. De igual forma a la candidata Nohemí Sanín le reclamaba el presentarse como candidata independiente mientras hacía alianzas con políticos tradicionales como Fabio Valencia Cossio. No obstante, Ingrid presentaba un respaldo bajo en las encuestas al momento de ser secuestrada, en parte debido a que la publicación de su libro La rabia en el corazón que había tenido gran acogida en Francia, había generado polémica en Colombia en detrimento de la imagen de Betancourt, puesto que según sus críticos afectaba la «buena imagen» del país en el exterior. A la vez que se imponía Uribe, el candidato considerado de mano dura frente a la guerrilla tras los evidentes fracasos de los diálogos de paz del Caguán del Gobierno Pastrana.
Como aspirante presidencial asistió a una reunión con los jefes guerrilleros de las FARC en una sesión especial con los candidatos por invitación del gobierno en la zona de distensión, allí sentada frente a algunos de los principales miembros del secretariado les increpó por la práctica del secuestro y pidió que acabaran definitivamente con dicho método. Que liberaran a todos los secuestrados. Que sin ese paso, la paz y la reconciliación entre los colombianos no era posible.
Secuestro
Para el 23 de febrero, el presidente Pastrana viaja a San Vicente del Caguán con el objetivo de reconocer la presencia de la fuerza pública nuevamente en el municipio y convoca una rueda de prensa internacional. Ingrid Betancourt, en medio de su propia campaña presidencial decide hacer acto de presencia, según dijo, para solidarizarse con el pueblo de San Vicente y acompañar a su alcalde quien había sido elegido por el partido de Betancourt y a quien había prometido acompañar en las buenas y en las malas. El gobierno da la orden de retirar el grupo de escoltas a cargo de la seguridad de la candidata presidencial.



