Hoy, la Arquidiócesis de Barranquilla realizó el conversatorio “Impacto de la pornografía en el desarrollo psicoafectivo del ser humano”, el cual contó con la participación de especialistas de diferentes áreas, para hablar sobre la influencia negativa de la pornografía.
Los invitados a este encuentro fueron: el psiquiatra Humberto Molinello, experto en psiquiatría de niños, adolescentes y familia; la médica Fadya Amín, orientadora en educación familiar y especialista en matrimonio y familia; el pastor Milciades Púa, de la Quinta Iglesia Presbiteriana y vicerrector de investigación e innovación de la Universidad Reformada; y fray Ronal Antivar, rector del Liceo de Cervantes y licenciado en Sagradas
Escrituras.
El conversatorio inició con el saludo de monseñor Pablo Salas, arzobispo de Barranquilla, quien expresó el propósito de este encuentro resaltando que es el primero de una serie de conversatorios que él considera necesarios para abordar diferentes problemáticas que amenazan hoy a la familia.
“Estas iniciativas no son espontáneas u ocasionales, sino que responden a preocupaciones pastorales que como arquidiócesis venimos trabajando de manera recurrente todo el tiempo. Para este caso en particular, me motiva la preocupación de muchos fieles católicos y personas en general por la incidencia de la pornografía a través de eventos y medios tecnológicos, impactando negativamente la vida de muchas personas”, dijo el arzobispo
de Barranquilla.
Por su parte, el psiquiatra Humberto Molinello calificó la pornografía como un negocio que busca “excitar sexualmente y vender un producto como tal”. También se refirió a la ‘ciberadicción’, aclarando que las TIC´s son benéficas hasta cierto punto. “Cuando el estudiante las emplea buscando información académica y formativa, esto es normal; pero cuando se pasa del uso en cuanto a tiempo y busca sitios que le producen un placer, que
en muchos casos es aliviar una tensión interior, es anómala. Hay que evitar que nuestros hijos mediante las TICS lleguen a espacios oscuros de pornografía que lo que hacen es deformar la sexualidad humana”.
Asimismo, la doctora Fadya Amín, resaltó el deterioro de las relaciones familiares y de pareja por la entrada de la pornografía a los hogares.
“Cuando un niño crece sin compañía, genera un vacío de confianza, de seguridad, de formación del criterio; los padres educamos la vida interior, la conciencia moral, formamos el criterio, educamos para la toma de decisiones”, enfatizó la doctora Amín, quien aprovechó el espacio para enviar un mensaje a las familias: “Los niños necesitan confianza básica y seguridad, si yo como madre y padre dejo ese vacío de formación interior,
mis hijos la van a encontrar donde menos lo pensemos: en la calle, en las personas que los cuidan o a través de Internet, donde encuentran el camino que los lleva a ver pornografía.”
Para tratar el tema en la educación escolar, el conversatorio tuvo como invitado al fray Ronal Antivar, sacerdote agustino, quien expuso que “desde las instituciones educativas tenemos que hablar claramente con nuestros estudiantes; cuando empezamos a indagar qué hay detrás de los chicos que nos confiesan que consumen pornografía, nos damos cuenta que hay vacíos, hay soledad, papás que distorsionan las cosas, un acompañamiento
muy vano de la familia”. Para el rector del Liceo de Cervantes “a los jóvenes podemos hablarles que el cuerpo es un lugar sagrado, es un templo, algo que debemos respetar.
Pero hay un punto importante en la formación del niño o joven y es el cuidado del lenguaje, se debe enseñar que nosotros no tenemos un cuerpo, nosotros somos un cuerpo, y es por eso que nosotros debemos alzar la voz y decir que la pornografía es un acto de violencia y
debemos como líderes dar el ejemplo”, concluyó.
El encuentro, que también tuvo carácter ecuménico, contó con la participación de Milciades Púa, pastor de la quinta Iglesia Presbiteriana, quien enmarcó el tema de la pornografía en una reflexión sobre la sexualidad humana: “Cuando nosotros estamos hablando de sexualidad en contra de la pornografía es porque estamos diciendo que la pornografía es
el uso del poder en el sexo, estamos hablando de la mercantilización del cuerpo. Hemos convertido el cuerpo, antes que en templo, en museo de exhibición, sobre la base que todo es posible con el dinero. Esto para nosotros constituye un desafío enorme, en el cual debemos participar articuladamente, pero también hay que decirlo, la pornografía es una
industria”, expresó el pastor presbiteriano.
NO AL CONGRESO PORNO EN BARRANQUILLA
Al finalizar las intervenciones de los ponentes en el conversatorio se les preguntó: “¿Se debe hacer el congreso que se está preparando en Barranquilla para los próximos días?”
Monseñor Pablo Salas, arzobispo de Barranquilla: “No, porque sería fortalecer una iniciativa que ya hemos visto cómo genera unas consecuencias funestas al interior de la familia y de las personas más vulnerables de la sociedad, que son nuestros niños, adolescentes y jóvenes.”
Humberto Molinello, psiquiatra: “No. Aunque es un evento cerrado, yo creo que el producto es malo para el ser, yo creo que la realización de un congreso porno no le aportaría nada bueno a los seres humanos de Barranquilla como tal.”
Fadya Amín, orientadora en educación familiar: “Yo diría que este congreso no se debería realizar, no suma nada.”
Milciades Púa, pastor de la quinta Iglesia Presbiteriana: “No estoy de acuerdo con la realización de este congreso. Nosotros debemos considerar que la explotación del cuerpo va en contra del proyecto de Dios, el proyecto de vida digna y de vida en abundancia.”
Fray Ronal Antivar, rector del Liceo de Cervantes: “No estoy de acuerdo, la pornografía es un acto de violencia y debemos rechazar todo tipo de violencia, por eso no debemos permitir que esto se realice.”




