«Los niños no son el futuro de Colombia, son el presente», Manuel Toro, Gerente de Alianza Primero lo Primero

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Foto: Cortesía www.alianzaporlaninez.org.co

Con la presencia de líderes sociales y comunitarios, organizaciones de la sociedad civil y representantes del sector salud y la educación se llevó a cabo en la ciudad el primer Foro Regional del Caribe «Niñez Ya», cuyo objetivo es velar por la garantía de los derechos de los niños, niñas y adolecentes de Colombia.

Para Manuel Toro, Gerente de la alianza Primero lo primero, «el país está en una coyuntura electoral especial, donde se hace necesario incidir en las campañas presidenciales para que el futuro presidente de Colombia incluya en el Plan Nacional de Desarrollo (2018-2022), aquellas acciones que se requieren para cumplir a cabalidad los derechos de la infancia y la adolescencia del país, es necesario entender que los niños no son el futuro de Colombia sino el presente»

El Foro se desarrolló a través de 6 mesas de trabajo, con el liderazgo de un moderador representado por un miembro de la población directamente garante de los derechos de lo más pequeños. concluidas las mesas de trabajó cada uno socializó su experiencia.

“En Colombia, pese a avances importantes en la garantía de los derechos de la niñez, persisten brechas inaceptables en su cumplimiento. Abogamos por un país en el que ningún niño o niña muera por desnutrición, Enfermedad Diarreica Aguda (EDA) e Infección Respiratoria Aguda (IRA); sea víctima de la violencia; deje de ir al colegio o de jugar por estar en actividades que no corresponden con su edad o reciba educación de baja calidad o excluyente, entre otras circunstancias, que trunquen sus posibilidades de pleno desarrollo”, han señalado voceros de NiñezYA.

Entre los temas están: detener cualquier tipo de violencia contra niñas y niños; diseñar una política pública para la población de 6 a 17 años; fortalecer a la familia y aplicar justicia con carácter pedagógico y restaurativo a los adolescentes en conflicto con la ley, como lo señala el Código de Infancia y Adolescencia.

Para NiñezYA son ocho los puntos que no dan espera:

  1. YA es hora de cumplirle a la NIÑEZ lo escrito en el papel. Colombia cuenta con la Ley de Infancia y Adolescencia-1098 de 2006. Sin embargo, luego de 12 años, los avances en política han sido insuficientes para lograr el principio de la protección integral, con enfoque de equidad, diversidad y con la participación activa de la niñez en los espacios donde se debate y decide su futuro y el de la Nación.  El país SÍ tiene una política pública de primera infancia (0 a 5 años), pero NO tiene una política pública de infancia y adolescencia (6 a 17 años).
  2. YA es tiempo de que ningún niño muera por desnutrición, diarrea e infecciones respiratorias. Entre 2005 y 2014 murieron 15.299 niñas y niños: 3.065 por EDA (Enfermedad Diarreica Aguda) 8.184 por IRA (Infección Respiratoria Aguda) y 4.050 por desnutrición (Ministerio de Salud-ASIS, 2016).  Cada año, más de 7.000 bebés entre los 0 y los 12 meses mueren en Colombia. Se calcula que el 70 % fueron EDA, IRA, infecciones, es decir, enfermedades prevenibles, detectables y curables (https://www.unicef.org/spanish/mdg/childmortality.html).
  3. YA garanticemos la educación a toda la NIÑEZ sin ninguna distinción por discapacidad, etnia, género o lugar de nacimiento. Las cifras son alarmantes. Los niños, niñas y adolescentes que viven en el campo, y los más pobres, tienen menos oportunidades educativas y menos logros académicos: el promedio de educación en Colombia para las zonas rurales es de 5,5 años; mientras que para zonas urbanas es de 9,2 años y el analfabetismo en mayores de 15 años de zonas rurales dispersas es casi 4 veces mayor que en los de zonas urbanas: 12,5 rural vs 3,3% urbano. De otro lado, el 40% del total de niños y niñas que no asisten al colegio corresponden a zonas afectadas por el conflicto y 135.000 niñas, niños y adolescentes con alguna discapacidad están por fuera de la educación regular. Es imperativo trabajar en torno a la equidad, la calidad y la eficiencia del gasto en educación para disminuir brechas y garantizar una educación con sentido para todos.
  4. YA reconozcamos que la NIÑEZ tiene derecho a jugar, participar y ser escuchada. A pesar de que existen diferentes mecanismos creados por las leyes, como la Ley 724 de 2001, para la participación y visibilidad de niñas, niños y adolescentes, no se están asignando recursos. Se requieren espacios dignos para el juego, la recreación y el deporte, como ludotecas, bibliotecas y centros lúdicos y deportivos. Dichas actividades son fundamentales para la construcción de ciudadanía y convivencia pacífica, como lo demuestra la investigación de la Universidad Nacional y la Corporación Juego y Niñez. Además, las instancias legales de participación de la niñez solo existen en el papel.
  5. YA es tiempo de fortalecer a las familias para que protejan y cuiden a la NIÑEZ. El 45% de la población adulta en Colombia viene de hogares en los que ninguno de los padres tuvo educación; 27% viene de hogares en los que la máxima educación del padre o madre fue primaria. (Fundación FES, 2015). Además de servicios básicos, no cuentan con ingresos económicos ni con las herramientas necesarias para una crianza positiva. Por lo menos 26% de las mujeres y 15,8% de los hombres reportan haber golpeado a sus hijos como una forma de castigo; mientras que 48,6% de las mujeres y 38% de los hombres los han disciplinado con alguna forma de abuso verbal (Informe Anual UNICEF, 2016).
  6. YA no más violencia contra la NIÑEZ. En 2016, 86% de todos los exámenes médicos legales por presunto delito sexual se practicaron a niños, niñas y adolescentes (Forensis INML CF, 2016). La tasa (por cien mil habitantes) de violencia sexual contra las niñas va en incremento al pasar de 197,1 en 2010 a 205,5 en 2016 y se estima que presenta un subregistro del 30% (Fundación PLAN 2017, repositorio de datos Bogotá, Colombia a partir de cifras de Forensis INML CF, 2016. Alianza por la Niñez Colombiana).
  7. YA acatemos la norma aplicando a los adolescentes la justicia con pedagogía. Aunque la Ley de Infancia y Adolescencia señala que debe darse una sanción de carácter pedagógico, en la que participen la víctima y el acusado y se acompañe a las familias, esto no está ocurriendo; en la mayoría de los casos el juez opta por la libertad vigilada. Así los adolescentes regresan a sus entornos familiares donde persisten las múltiples privaciones, bajos niveles educativos y pocas herramientas afectivas y conductuales para la crianza. Su reincidencia en el delito es del 20,25%, mientras que la de los adultos es de 15% debido a que no se están aplicando los principios pedagógicos definidos en la ley 1098 (ICBF, 2016 y DANE, 2017, respectivamente).
  8. YA es tiempo de que la NIÑEZ sea reconocida como gestora de paz. De los 8.270.812 víctimas del conflicto armado, 29% (2.382.086) son menores de 18 años, de ellos 96,4% ha sufrido desplazamiento y solo 0,3% ha retornado a su lugar de origen (Fundación PLAN 2017, repositorio de datos Bogotá, Colombia a partir de cifras de la Unidad de Atención y Reparación a Víctimas del Conflicto, UARIV, 2017). Niñas, niños y adolescentes, en especial si han sido víctimas del conflicto armado, deben estar en el centro de todos los procesos que contribuyan a la construcción de la paz.
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