Fedepalma rechaza las vías de hecho, la violencia y la vulneración de derechos de la gran mayoría de los ciudadanos

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Los enormes esfuerzos desplegados por el Estado colombiano para mitigar el impacto del COVID-19 en distintos frentes, han concitado la solidaridad y el compromiso de todos los estamentos de nuestra sociedad. No resulta comprensible entonces, que mientras la ciudadanía hace causa común para superar esta emergencia sanitaria, algunos actores, en forma francamente oportunista, utilicen las vías de hecho para perturbar el orden público, vandalizar los bienes colectivos y arrasar en forma arbitraria los derechos más emblemáticos de nuestro orden constitucional. 

Mas allá de cualquier coyuntura, nuestro gremio ha construido su institucionalidad alrededor del respeto a ultranza del Estado de Derecho y del acompañamiento permanente a las autoridades legítimamente constituidas. No resulta afín a nuestras convicciones el irrespeto y sevicia con los que individuos que profesan la anarquía y el caos, atacan a sus conciudadanos y a la fuerza pública, para imponer una agenda que solo persigue minar los cimientos de nuestra democracia.

Desde luego, responde al espíritu democrático de nuestro país, la apertura de espacios de diálogo constructivo, con participación de todos los actores de la sociedad. Ese es y ha sido el marco de referencia de la interlocución legítima y no tiene por qué dejar de serlo, menos aún bajo la amenaza de la violencia generalizada. 

Lo que estamos testimoniando es un claro desafío a la convivencia ciudadana y una irracional apuesta a la desestabilización, que en nada contribuye a la construcción de país. Por el contrario, son las personas de bien, campesinos, trabajadores, comerciantes y empresarios, entre otros, los más afectados por la interrupción de la movilidad, la atención de la pandemia, el desabastecimiento de alimentos, la destrucción de fuentes de trabajo y la parálisis de las actividades productivas.  

 Desde Fedepalma reiteramos nuestro respaldo y acompañamiento al Presidente de la República, al Gobierno Nacional, a las autoridades locales, a  nuestros policías, soldados, demás integrantes de la fuerza pública, y ponemos a disposición nuestros buenos oficios y los de la comunidad palmera, para aportar las valiosas experiencias que a lo largo de varias décadas, han permitido construir espacios de amplia convergencia, para afrontar exitosamente los desafíos y capitalizar las oportunidades de nuestro sector en favor de muchos colombianos.