Durante la inauguración de la nueva sede de la Casa Editorial de El Tiempo, en Bogotá, el Presidente de la República, Abelardo De La Espriella, planteó este jueves una reflexión sobre el tratamiento del terrorismo en escenarios informativos.
El Mandatario afirmó que el terrorismo debe entenderse como una amenaza contra toda la Nación y llamó la atención sobre los desafíos de la sociedad frente a las estrategias de propaganda utilizadas por las organizaciones criminales para amplificar el miedo y la violencia.
“El terrorismo no es una opinión política ni una expresión áspera del debate democrático. Es la utilización deliberada de la violencia y del miedo para someter a una sociedad, quebrar el orden institucional e imponer por la fuerza la voluntad de quienes actúan al margen de la ley. Por eso lo digo claramente: el terrorismo es enemigo de toda la patria y de la sociedad libre», señaló el Jefe de Estado.
El Presidente también planteó la necesidad de reflexionar sobre la forma en que las organizaciones terroristas buscan proyectar sus mensajes hacia la opinión pública, aprovechando distintos canales de difusión para fortalecer sus estrategias.
En ese contexto, invitó a abrir una discusión sobre los límites entre la información de interés público y las acciones que podrían terminar favoreciendo los objetivos propagandísticos de quienes recurren a la violencia.
“¿Dónde termina el legítimo deber de informar sobre un terrorista y dónde comienza el riesgo de servir involuntariamente a su estrategia de propaganda? Es una discusión que Colombia debe dar. Investigar a una organización terrorista, descubrir su financiación, revelar sus estructuras, documentar sus crímenes y exponer sin matices sus acciones antisociales responden plenamente al interés público. Distinto es el caso en que una entrevista o un espacio informativo deja de aportar elementos útiles para comprender los hechos y termina ofreciendo al terrorista una tribuna para difundir amenazas, justificar sus crímenes o imponer su relato», expresó.
Llamar al terrorismo por su nombre
El Jefe de Estado recordó experiencias internacionales como la de España frente al grupo terrorista ETA y enfatizó que las estructuras terroristas requieren no solo recursos materiales para operar, sino también mecanismos que les permitan amplificar sus mensajes e intimidar a la población. Asimismo, insistió en la importancia de no alterar la naturaleza de los delitos mediante expresiones que puedan legitimar o suavizar conductas criminales.
“Una extorsión no se transforma en un impuesto revolucionario porque así la llama quien cobra el dinero bajo amenaza. Un secuestro no deja de ser secuestro porque sus autores hablen de una retención, y un asesinato no adquiere dignidad política porque sus perpetradores pretendan denominarlo ‘ejecución’. Las palabras importan, porque el lenguaje puede describir la realidad, pero también deformarla, con graves consecuencias para el Estado de Derecho y la sociedad», dijo el Presidente Abelardo De La Espriella, al reiterar su llamado a mantener una posición firme frente al terrorismo y sus mecanismos de intimidación contra los colombianos.
Protección a las víctimas
El Mandatario indicó que otro asunto que le preocupa profundamente es el relacionado con las víctimas: “La capacidad comunicativa del terrorismo puede hacer que la atención pública termine concentrándose más en quien ejerce la violencia que en aquellos que la padecen».
Al respecto consideró que “no le corresponde al Presidente resolver esa atención ni señalarle al periodismo cómo debe abordarla». “Como Presidente, mi obligación es otra: garantizar que los periodistas puedan ejercer su oficio sin presiones del poder. Las decisiones editoriales les corresponden exclusivamente a ustedes, apreciados periodistas», concluyó el Presidente de la República.







