La tradicional cadena colombiana de hamburguesas no logró superar su crisis financiera y quedó en proceso de liquidación tras incumplir compromisos de reorganización. Por ahora, sus establecimientos continuarán operando mientras se busca una alternativa para preservar la marca y los empleos.
La reconocida cadena de comidas rápidas Presto atraviesa uno de los momentos más difíciles de sus 45 años de historia en Colombia. La Superintendencia de Sociedades ordenó terminar el acuerdo de reorganización empresarial de Franquicias y Concesiones S.A.S., compañía operadora de la marca, y decretó la apertura de su proceso de liquidación judicial.
La decisión fue adoptada el 13 de octubre de 2026, luego de que la empresa solicitara formalmente la liquidación el 30 de septiembre, al reconocer que no contaba con las condiciones financieras necesarias para continuar funcionando como negocio en marcha.
La crisis financiera que llevó a Presto a la liquidación
La compañía había ingresado a un proceso de reorganización empresarial en julio de 2023, con el propósito de renegociar sus obligaciones y garantizar la continuidad de sus operaciones. En abril de 2026, la Superintendencia de Sociedades confirmó un acuerdo para reestructurar pasivos cercanos a los $31.000 millones, respaldado por el 81,39 % de los acreedores calificados.
Sin embargo, las dificultades económicas persistieron. Entre los factores que precipitaron la decisión se encuentran la reducción del flujo de caja y los retrasos en el pago de gastos administrativos y otras obligaciones adquiridas después del acuerdo de reorganización.
Ante la imposibilidad de mantener el negocio bajo esas condiciones, la empresa solicitó el inicio de la liquidación judicial, un proceso que busca administrar sus bienes y atender las deudas conforme a las reglas legales aplicables.
¿Presto cerrará sus restaurantes?
Aunque la liquidación representa un riesgo para la continuidad de la cadena, los restaurantes no cerrarán de inmediato. La liquidadora designada, Mónica Alexandra Macías Sánchez, informó que los establecimientos permanecerán abiertos y atenderán con normalidad hasta nueva orden.
La estrategia consiste en encontrar un comprador que permita preservar la empresa como unidad productiva, mantener el valor comercial de la marca y proteger, en la medida de lo posible, los puestos de trabajo. No obstante, todavía no hay garantía de que la venta se concrete ni de que todos los puntos de venta continúen funcionando a largo plazo.
Empleos y puntos de venta, en medio de la incertidumbre
La situación también genera preocupación por el futuro de los trabajadores, proveedores y demás actores vinculados a la operación. En abril de este año, durante el proceso de reorganización, se reportó que la compañía buscaba preservar cientos de empleos directos y mantener su red de restaurantes en el país.
Ahora, el futuro de la cadena dependerá de las decisiones que se adopten durante la liquidación y de la posibilidad de concretar una negociación con un inversionista interesado en continuar el negocio.
Una marca histórica frente a un futuro incierto
Desde su nacimiento en Bogotá en 1981, Presto se consolidó como una de las marcas reconocidas del mercado colombiano de hamburguesas. Sin embargo, la crisis financiera terminó por frustrar, al menos por ahora, los esfuerzos de reorganización con los que buscaba recuperar su estabilidad.
El proceso abre una nueva etapa para la compañía: mientras avanzan las actuaciones judiciales y se gestionan las obligaciones pendientes, la búsqueda de un comprador se convierte en la principal alternativa para evitar el cierre definitivo de sus restaurantes.
Por ahora, los consumidores podrán seguir visitando los establecimientos, aunque la continuidad de la marca dependerá de los resultados del proceso de liquidación y de las posibilidades de preservar la operación.







