Sistemas de pagos y open data, ¿Qué tiene que ver con la inclusión financiera?

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Aunque el efectivo sigue siendo el instrumento de pago dominante (85%- 90% de las transacciones de consumo en 2020), durante los últimos años los pagos electrónicos han ganado mayor protagonismo.


De manera habitual, cuando se habla de inclusión financiera se piensa en ampliar
la cantidad de personas que acceden a crédito o algún tipo de producto financiero, la forma como se entiende el funcionamiento del sistema y el uso responsable
de los recursos. En ese análisis, se pierde de vista qué hay detrás de todo el diseño y operación que mantiene en funcionamiento el mercado financiero y cómo
algunas herramientas son esenciales para aumentar la penetración de servicios
en la población. Ahí, la forma como fluyen las transacciones en la economía y el
manejo de la información tienen un rol protagónico. En ese sentido, vale la pena
describir qué son los sistemas de pago y open data y cuál es su importancia en
un momento en el cuál la tecnología forma parte central en la interacción entre
consumidores y empresas.

¿Qué son los sistemas de pagos?
Tradicionalmente, la economía de pagos ha sido un campo menos visible y destacado dentro de la ciencia económica. En la práctica los pagos y los sistemas de pagos son fundamentales para el funcionamiento diario de las economías modernas. Utilizando la habitual y conocida metáfora, los sistemas de pagos son el acueducto de la economía.

En ese sentido, opera en un segundo plano, pero permite que el agua (dinero) fluya entre los agentes. Así, la economía de pagos se centra en el diseño y arquitectura de las tuberías de la economía. Estos sistemas están detrás de la transferencia de dinero entre individuos, empresas y gobiernos.

En la historia reciente, los avances tecnológicos están transformando radicalmente los servicios y productos financieros. Innovaciones como las fintech, las billeteras digitales, los pagos sin contacto y las criptomonedas están haciendo que las transacciones sean más rápidas y accesibles que nunca. Estos desarrollos necesitan de un sistema de pagos sólido
que soporte y permita realizar tantas transacciones como los agentes lo necesiten.

Formalmente, los sistemas de pagos se definen como: “Un conjunto organizado de políticas, reglas, acuerdos, instrumentos de pago, entidades y componentes tecnológicos, tales como equipos, software y sistemas de comunicación, que permiten la transferencia de fondos entre los participantes del sistema, mediante la recepción, el procesamiento, la transmisión, la compensación y la liquidación de órdenes de pago o transferencias de fondos” (Decreto 1692 de 2020).

¿Por qué son relevantes?
Los sistemas de pagos están permitiendo que las transacciones se realicen de manera rápida, eficiente y segura. Comprenden todo el proceso de transferencias de fondos entre agentes. En ese sentido y considerando la importancia del efectivo, todavía hay camino por recorrer. Para el 2020 entre el 85%- 90% de todas las transacciones de consumo se realizaron en efectivo a nivel global.

La conveniencia del efectivo en distintas dimensiones justifica su prevalencia. No obstante, los costos que supone el efectivo y las ventajas de otras formas de realizar transacciones dan luz sobre la dirección y el futuro de los sistemas de pagos. Por ejemplo, se tiene evidencia que los pagos electrónicos estimulan el crecimiento económico, aumentan la inclusión financiera, contribuyen a una mayor transparencia, disminuyen los costos de transacción, debilitan las economías ilegales, propenden por la seguridad del portador
de recursos, entre otras ventajas.

Así, en el caso colombiano, la tendencia de utilización de otros instrumentos diferentes al efectivo ha crecido recientemente de manera importante. Particularmente, luego de la pandemia y motivado por la seguridad y rapidez, aumentó el flujo de transacciones con tarjetas débito y crédito, lo que favorece la utilización y desarrollo de esos productos financieros en el futuro transaccional del país.

Funcionamiento de los sistemas de pagos en Colombia
Los sistemas de pagos se pueden dividir en dos grandes grupos dependiendo del tipo de pago que se procese, pagos de alto y bajo valor. Los de alto valor (o wholesale), son aquellos que se realizan entre instituciones financieras. Estas transacciones son
procesadas en sistemas especializados y redes diseñadas para manejar sumas importantes de dinero.

En Colombia, estos pagos se procesan a través del Sistema de Cuentas de Depósito (CUD), administrado y operado por el Banco de la República.

Por otro lado, los sistemas de pago de bajo valor abarcan las compras cotidianas de bienes y servicios entre individuos y empresas por valores relativamente bajos, pero de alto volumen. Para las transacciones distintas al efectivo, como uso de tarjetas o transferencias electrónicas, hay distintos actores involucrados que permiten que sean posibles. Entre estos se destacan dos relevantes, los proveedores de servicios de pagos (PSP) y las entidades administrativas de los sistemas de pagos de bajo valor (EASPVB). Los PSP son entidades especializadas que ofrecen infraestructura y servicios tecnológicos para facilitar el procesamiento de pagos electrónicos. Actúan como intermediarios entre los comerciantes y las instituciones financieras, permitiendo la aceptación de una amplia gama de métodos de pago, desde tarjetas de crédito y débito hasta transferencias bancarias y pagos móviles.

Por otro lado, las EASPVB son sistemas especializados diseñados para la compensación y liquidación de transacciones electrónicas de bajo valor entre instituciones financieras. Estos sistemas manejan grandes volúmenes de transacciones en lotes, procesando transferencias electrónicas de fondos, pagos de facturas, débitos automáticos y otros tipos de pagos interbancarios.

Así, por ejemplo, cuando un cliente realiza una compra utilizando un PSP, el proceso de pago implica una interacción fluida entre el PSP y la Primero, el PSP procesa la transacción y realiza las verificaciones de seguridad necesarias. Una vez aprobada, el PSP utiliza los servicios de la EASPVB para facilitar la transferencia de fondos desde la cuenta bancaria del cliente hacia la cuenta del comercio. Las EASPVB se encargan de la compensación y liquidación de las transacciones, asegurando que los fondos sean transferidos de manera eficiente y segura entre las cuentas bancarias involucradas.

Esta colaboración entre PSP y EASPVB garantiza una ejecución fluida y segura de las transacciones de bajo valor, contribuyendo así a la eficiencia y la fluidez del sistema de pagos en Colombia.

Propuesta sistemas de pagos de bajo valor de Banrep 
Si bien el sistema de pagos ofrece una buena alternativa al uso del efectivo, aún hay grandes retos.

La limitada disponibilidad de infraestructura financiera y tecnológica en áreas rurales y comunidades marginadas dificulta la participación efectiva en la economía digital. Eso, si se observa que existen brechas de más de 30pp entre zonas urbanas y rurales en la tenencia de productos financieros. Acá, vale mencionar, la infraestructura de telecomunicaciones juega un papel central.

Además, la presencia de múltiples proveedores de servicios financieros y tecnológicos con plataformas y protocolos diferentes fragmenta el mercado, obstaculiza la interoperabilidad e inmediatez y la adopción generalizada de pagos digitales. A todo eso se le suma la resistencia de algunas empresas (en especial las informales) a aceptar pagos digitales, motivada por preocupaciones de sobre costos, seguridad y preferencia por el efectivo, lo que limita las opciones de pago para los consumidores y ralentiza la transición hacia una economía digital más inclusiva.

Tomado de informe de ANIF

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