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miércoles, junio 10, 2026
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La pandemia de 1918: La historia se repite, incluyendo algunos protocolos de bioseguridad

La pandemia de influenza ocurrió en 1918, cuando recorrió el mundo con enorme rapidez y se cree que acabó con la vida de entre 40 y 50 millones de personas a nivel global. 
El efecto de la pandemia fue desigual, el área más afectada fue las islas del Pacífico, en Asia. En Colombia, de 1918-1919 causó la mayor mortalidad en la historia en corto tiempo. Los historiadores de Europa y Estados Unidos registran tres oleadas, con mayor impacto en octubre y noviembre (80% de la mortalidad), que afectaron la población económicamente activa. La gripa nos ha acompañado en América desde el segundo viaje de Colón, probablemente asociada a la importación de cerdos y caballos infectados.
En esa época la epidemia arrasó con varias comunidades y desapareció tan rápido como llegó. Los reportes coinciden en lo desastroso del evento. Los médicos, los servicios de salud, los de la comunidad y los servicios funerarios se vieron rebasados.
Bogotá, en temporada de frío y lluvias, se paralizó por la gripa: “Las oficinas públicas, los colegios, la universidad, las chicherías, los teatros y las iglesias estaban vacías; los servicios urbanos se colapsaron; la policía, el tranvía, el tren y los correos se paralizaron, porque la mayoría de policías, operarios, curas, alumnos, profesores y empleados enfermaron: se suspendieron todos los espectáculos públicos, y las calles de la ciudad, especialmente en la noche estaban casi desiertas”
El número de doctores y enfermeras fue insuficiente. La mayor parte de las muertes fue atribuida a la neumonía, ya fuera directamente provocada por el virus o por una infección secundaria de otro patógeno.
Medidas de bioseguridad hace 102 años
En un texto de 19 de octubre de 1918, la oficina de salubridad de la ciudad de Puebla en Zaragoza – México, emite un comunicado a la opinión pública que dice:
A efecto de limitar hasta donde sea posible los estragos que pueda causar entre los habitantes de esta ciudad la epidemia que empieza a manifestarse, la junta de salubridad de este Municipio cree necesario hacer conocer al público las medidas más urgentes que deben tomarse para evitar en lo posible la propagación de la enfermedad y disminuir la gravedad de los individuos atacados.
Con objeto de precaverse, se recomienda a las personas sanas que no concurran a lugares de reunión, tales como cines teatros templos etc. Evitar Así mismo las visitas a casas o habitaciones donde existan enfermos. Abstenerse de excesos de toda clase, procurando especialmente no exponerse a enfriamientos, no desvelarse, dormir el tiempo necesario para la reparación de las fuerzas y tomar alimentos sanos y sencillos evitando todo exceso alcohólico.
Todas las personas, pero muy especialmente la que estén obligadas a ponerse en contacto con enfermos de gripa deberán, cada vez que toque al enfermo, lavarse las manos cuidadosamente con jabón; secarlas y flotarlas durante algunos minutos con un lienzo de algodón empapado en alcohol de 90°. Harán la desinfección de la nariz, poniendo en el interior de esta, varias veces al día, una pomada compuesta de vaselina, ácido bórico al 4% y llymol al 1%.
La boca se desinfectará con frecuencia haciendo buches y gargarismo con una solución de agua oxigenada al 1 por 10, de glicoshymolina al 1 por 6 o de hidrato de cloral al 1 por 1000. Es de recomendarse como muy importante el aseo corporal y el cambio frecuente de ropa.
El consejo superior de salubridad de México y algunas autoridades sanitarias europeas, recomiendan como preservativo el uso del zumo de limón tomado con agua o con infusiones aromáticas o de té. Se recomienda Así mismo como preservativo el uso de uno o dos glándulas gránulos de sulfuro de calcio de 1 centígramo cada 4 o 5 horas.
Cuando una persona se sienta afectada por los primeros síntomas de la enfermedad, especialmente cuando ésta comienza con catarro intenso, tos y calentura, deberá ponerse inmediatamente en cama, tomar un purgante de 30 gramos de sulfato de sodio, o de 40 Gramos de aceite de palmacristi. Si la enfermedad reviste un aspecto benigno al enfermo podrá tomar sulfato de quinina una crústula de 10 cent.y 20 de aspirina cada 3 horas. En la noche se provocará el sudor por medio de bebidas calientes ligeramente alcoholizadas y fricciones estimulantes, hechas por ejemplo con linimento amoniacal. Pero si los síntomas que se presentan son alarmantes e indican gravedad, es indispensable que el tratamiento sea dirigido por un médico competente.
Es absolutamente necesario en interés del enfermo y de todas las demás personas que lo rodean, mantenerlo enteramente aislado y el contacto solamente con los que están encargados de su cuidado y éstos, antes de ponerse en contacto con personas sanas, deberán asearse las manos, la boca y la nariz y cambiar la ropa. Es necesario también la desinfección de las habitaciones cuando haya terminado la enfermedad.
Como el contacto con una persona portadora de los gérmenes de la enfermedad es suficiente para producir el contagio, deben considerarse como peligrosos: el saludar estrechando la mano, el beso y el abrazo. En consecuencia conviene abstenerse de estos actos.

Queda en el tintero varias incógnitas:

¿Por qué si se sabía que esa epidemia no era la primera ni sería la última, no se promovió a nivel mundial la continuidad de los protocolos mínimos de bioseguridad entre la comunidad?

¿Por qué no se dedicaron a estudiar permanentemente estos virus gripales que han acabado con tantas vidas?

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Mónica Mercado
Mónica Mercado
Comunicadora Social - Periodista de la Universidad Autónoma del Caribe.

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