El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció una alianza “histórica” con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) que, dijo, concretará la financiación externa más grande destinada a Colombia en su historia: 9.000 millones de dólares. Según De la Espriella, esos recursos se destinarán a infraestructura (hospitales, carreteras, puertos, aeropuertos y vías férreas), seguridad energética, modernización de servicios públicos, transformación digital, y programas sociales para recuperar territorios históricamente olvidados, entre ellos la Ciénaga Grande de Santa Marta.
El mandatario electo aseguró que la decisión de la CAF es un voto de confianza en su gobierno y en la “seriedad” del equipo que está conformando. “Colombia volvió a ser un país confiable”, afirmó, y anticipó que esa inversión atraerá nuevas empresas y proyectos al país.
De la Espriella anunció además que presentará al Congreso un proyecto de acto legislativo para reconocer constitucionalmente a Barranquilla como capital alterna de Colombia, junto con Bogotá. Señaló que no se trata de trasladar la capital, sino de acercar el poder a las regiones. Anunció que despachará desde sedes permanentes en Barranquilla —incluyendo el Batallón Paraíso y el Palacio de la Aduana— y que la presidencia tendrá sedes alternas en Medellín y Cali.
El presidente electo designará un gerente especial para Bogotá con el fin de articular y poner al día “los asuntos pendientes” que, afirmó, dejó el gobierno anterior. Aseguró que el Ejecutivo trabajará en coordinación con el alcalde de la capital y priorizará seguridad y movilidad.
La seguridad es, según De la Espriella, la prioridad de su gobierno. Anunció el fortalecimiento del batallón de alta montaña en Hamundí, Valle del Cauca, y confirmó que el primer Consejo de Seguridad de su administración se celebrará en la base aérea Marco Fidel Suárez en Cali, como muestra de atención al suroccidente, zona que describió como afectada por “narcoterrorismo”.
El presidente electo solicitó al Congreso que la sesión de instalación de la Presidencia, prevista para Popayán, se traslade a Cali debido a afectaciones operativas por la actividad volcánica en el suroccidente, que ha afectado la operación aérea. Mantiene su intención de realizar la posesión en el suroccidente, por tratarse de una región que, dijo, ha sufrido con fuerza.
De la Espriella anunció una optimización de las embajadas y consulados para ahorrar recursos que, dijo, se invertirán en seguridad, salud, educación e infraestructura. En una primera etapa mencionó el cierre de embajadas en Argelia, Azerbaiyán, Barbados, Cuba, Chequia, Etiopía, Ghana, Haití, Hungría, Malasia, Nicaragua, Rumanía, Senegal y Sudáfrica, y la suspensión de la apertura de una sede en Palestina. Señaló que no romperá relaciones diplomáticas con esos países, salvo con Cuba y Nicaragua, a los que definió como “tiranías”. También propuso unificar misiones concurrentes (por ejemplo, Francia y la Unesco).
El gobierno reabrirá la embajada en Jerusalén y abrirá una nueva misión en Nigeria. Además, realizará una auditoría técnica de las representaciones diplomáticas durante los primeros 100 días de gobierno para evaluar eficiencia y pertinencia.
El presidente electo defendió la reducción de la estructura diplomática como una forma de ahorrar “miles de millones de pesos” anuales. Propuso avanzar en la digitalización de trámites consulares para hacerlos online y destinar los ahorros a programas sociales y productivos.
De la Espriella anunció la creación de un “comité de sabios” ad honorem, liderado por el empresario Arturo Calle, para asesorar en temas estratégicos. También presentó la “ruta Milagro”, una estrategia de acompañamiento para emprendedores y pequeños empresarios que empezará con un programa piloto de 120 días para un beneficiario —“Don Luis”— y será coordinada por el ministro designado de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amé.
En su discurso, De la Espriella insistió en que sus nombramientos responden al mérito y no a recomendaciones políticas, y prometió un gobierno “de la gente” y “para las regiones”. Reiteró la prioridad por la seguridad y el cierre de lo que llamó el “abandono centralista” de las regiones.
El anuncio de la financiación con la CAF y la propuesta de declarar a Barranquilla como capital alterna abrirán debates en el Congreso y entre sectores políticos y regionales. Fuentes oficiales, la CAF y el equipo de transición del presidente electo deberán precisar en los próximos días el detalle técnico y el cronograma de desembolsos de los US$9.000 millones, así como la redacción del acto legislativo sobre Barranquilla y la definición del gerente especial para Bogotá.








