Barranquilla, ya tienes a tu reina coronada

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Bajo luces que palpitan como el tambor de un bullerengue, Michelle Char Fernández, soberana indiscutible del Carnaval de Barranquilla 2026, desfila envuelta en un manto de verde esmeralda que parece brotar de la tierra misma. “Raíz Viva”, le bautizó ella a su vestido de coronación, una obra maestra del diseñador Alfredo Barraza que no es solo tela y cristales, sino un himno a las raíces invisibles: las del manglar que abraza el río, las de las manos anónimas que tejen la fiesta, y las suyas propias, profundas en el amor por la ecología y lo verde.

Imagina el escenario: el verde del manglar se erige firme, como en un poema vivo, con raíces entrelazadas que sostienen la tierra, protegen la vida del mar y resisten las tormentas en silencio. Así lo siente Michelle, la reina 90 de esta tradición centenaria. “Desde el inicio hablé de volver a la raíz, a esas manos que no siempre se ven, pero que hacen posible nuestro Carnaval. Como el manglar, trabajan entrelazadas, resisten, cuidan y permanecen. Hoy, vestida de verde, honro nuestra riqueza natural y a esas raíces humanas que nos sostienen.

Porque lo esencial no siempre se ve, pero se siente”, declara la soberana con la voz cargada de orgullo barranquillero.

Alfredo Barraza, el artífice detrás de esta visión, recuerda las charlas interminables con su musa. “El color fue sugerido por ella, un verde esmeralda que aún no luce en el museo del Carnaval. Este vestido tiene 7 tamaños, 7 formas, 7 tonos de verdes, todo enmarcado por cristales que capturan la luz como gotas de rocío”, cuenta el diseñador, con los ojos brillando al evocar la noche de coronación. No es un vestido cualquiera; es una metamorfosis modular, pensada para transformarse en el escenario y reflejar el espíritu cambiante de la fiesta.

Pero “Raíz Viva” no viaja sola. La corona que la protege es una estructura modular de 4 metros de ancho por 3,5 de alto, firmada por la dupla Isaza Coello —Richard Isaza y Carlos Coello—, evoca el número 90 con pedrería de esmeraldas en verdes profundos, broches boreales y mándalas relucientes. La flanquean plumas de pavo real en tonos verdes, como alas de un guardián del río Magdalena. Juntos, vestido y corona forman un altar vivo a la naturaleza y la herencia, listo para desfilar en la Gran Parade y grabarse en la memoria colectiva de los barranquilleros.

En esta edición del Carnaval, Michelle Char no solo reina: enraíza. Su “Raíz Viva” susurra que la fiesta más grande del mundo no es solo color y ritmo, sino las raíces que la sostienen, visibles o no.

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