En el corazón del Caribe colombiano, donde el agua salobre se abre paso entre las raíces del manglar y las aves encuentran refugio, cinco kilogramos de lodos y sedimentos recuperados del Caño Clarín se transformaron en una figura de 130 kilogramos: un Colibrí Manglero.
La escultura fue entregada por la empresa EECO Colombia a Parques Nacionales Naturales, en el marco del aniversario número 62 de la entidad. Más que una obra artística, la pieza busca convertirse en un llamado de atención sobre la situación de una especie endémica de la Costa Caribe, catalogada en peligro crítico de extinción.
Durante un monitoreo de apenas 15 días, los especialistas registraron 44 individuos del Colibrí Manglero, una cifra que refleja la fragilidad de su población y la urgencia de conservar el hábitat del que depende.
El pequeño colibrí no solo destaca por su belleza. También cumple una función esencial como polinizador y contribuye a la regeneración del bosque de manglar, uno de los ecosistemas estratégicos para la captura de carbono azul y la protección de la biodiversidad.
Una obra nacida del manglar
La escultura, de 0,95 metros de largo, fue elaborada por el artista y escultor Julio César Londoño Pulgarín, de la Fundación Sócrates. Para darle forma, se utilizaron 25 kilogramos de sedimentos de manglar, 32 kilogramos de cemento enrocador, 24 kilogramos de arena y 20 kilogramos de suelo natural, además de recubrimientos impermeabilizantes de alta durabilidad.
El resultado es una pieza que convierte un material asociado a problemas de sedimentación y afectaciones en la conectividad hídrica en un objeto con valor artístico, cultural y ambiental.
“Este proyecto es una oportunidad muy valiosa para fusionar arte, ecología e innovación”, afirmó Londoño Pulgarín. Para el escultor, la posibilidad de que la obra se convierta en un referente de la Vía Parque Isla de Salamanca representa la unión entre empresa, institucionalidad, academia, arte y conservación.
Desde EECO, la iniciativa es presentada como un ejercicio de economía circular y de innovación aplicada a la construcción sostenible.
“Utilizamos la innovación y nuestro conocimiento para transformar los residuos en obras de arte de alto nivel”, explicó César González, director de Investigación y Desarrollo de la compañía. Según el directivo, el propósito es generar conciencia ambiental, embellecer el espacio público y fortalecer el orgullo de las comunidades por sus territorios.
Un símbolo para Isla de Salamanca
La Vía Parque Isla de Salamanca, declarada área protegida en 1964, es conocida como el “Aeropuerto Internacional de las Aves” por albergar cerca de 359 especies, entre residentes, migratorias y endémicas.
En este escenario, el Colibrí Manglero ocupa un lugar especial. La especie es considerada un Valor Objeto de Conservación de la Vía Parque, debido a su importancia ecológica y a su potencial como símbolo del ecoturismo regional.
“El Colibrí Manglero es pequeño en tamaño, pero determinante para el equilibrio ecológico”, señaló Edwin Traslaviña, jefe de la Vía Parque Isla de Salamanca. En su concepto, la escultura contribuye a que visitantes y comunidades reconozcan y valoren el patrimonio natural que permanece en riesgo por la pérdida de hábitat, los incendios forestales y los efectos del cambio climático.
La obra, entonces, no representa únicamente a un ave. También cuenta la historia de un territorio que intenta recuperar sus ecosistemas y encontrar nuevas formas de relacionarse con los residuos y los recursos naturales.
Con esta donación, EECO y Parques Nacionales Naturales buscan demostrar que la protección ambiental puede expresarse en los laboratorios, en las obras de arte y en los espacios públicos. El lodo extraído del manglar dejó de ser un pasivo ambiental para convertirse en un mensaje: conservar la vida también implica transformar la manera en que se construye y se habita el territorio.




