La campaña Presidencial de Paloma Valencia nació de la Gran Consulta: una consulta presidencial que sumó a nueve precandidatos a la Presidencia de diferentes partidos y movimientos: todos diferentes entre ellos, con diferentes pensamientos y propuestas, y aún así lograron sumarse y construir una propuesta que realmente impactó a los colombianos y logró casi 6 millones de votos.
El espíritu de la campaña de Paloma refleja eso: desde la diversidad es posible sumar y construir algo más grande: una Colombia más grande. No tenemos que ser iguales y pensar lo mismo para sumar; de hecho, tenemos que ser diversos para que nuestros puntos de vista produzcan algo más grande. Ya llevamos cuatro años en que el mensaje al país ha sido de división, señalamiento y enemistad; de polarización entre ricos y pobres, entre blancos, afros e indígenas, entre empresarios y trabajadores… se han roto familias y amigos que se querían no volvieron a hablar.
El país está cansado de sentir que somos un proyecto fallido como nación y que las cicatrices del pasado no tienen remedio.
La campaña es positiva y propositiva. Es esperanza y unión genuina y real. No tenemos que ser iguales, pero tenemos que poder sumar para solucionar los muchos problemas económicos, de salud, de seguridad, de vivienda, que hoy sufren los colombianos. El primer hecho contundente de esta forma de ver el país es el nombramiento del vicepresidente Juan Daniel Oviedo, que es de una orilla política diferente a la de ella y aun así han logrado construir un programa de gobierno sólido y realista lleno de propuestas y soluciones concretas. La campaña es en sí misma una invitación a sumarse: a hacer parte de algo más grande, de escribir la página en blanco del futuro sin dejar que las heridas y las diferencias del pasado opaquen nuestro futuro.


