El gobernador Eduardo Verano de la Rosa destacó la transformación rural de la región, proyectando ingresos anuales por más de 20.000 millones de pesos para los productores locales.
En el marco de la instalación del 54.° Congreso Nacional de Cultivadores de Palma, el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, ratificó el orgullo del departamento al ser la sede de este importante encuentro gremial y presentó el modelo de desarrollo rural que está transformando el sur del departamento, consolidando al campo como el verdadero constructor del futuro económico del país.
Durante su intervención ante empresarios, investigadores y líderes gremiales de Fedepalma, el mandatario departamental enfatizó que la conversación en torno al sur del Atlántico cambió radicalmente: pasó de centrarse en dificultades históricas a enfocarse en asociatividad, productividad y negocios sostenibles.
Una realidad productiva en cifras
El éxito de esta transformación se sustenta en el Programa de Promoción de Agronegocios Sostenibles del Sur del Atlántico, una apuesta de largo plazo que hoy cuenta con cerca de 2.000 hectáreas cultivadas, distribuidas estratégicamente de la siguiente manera:
Palma de aceite: 1.200 hectáreas.
Limón Tahití: 600 hectáreas.
Plátano: 150 hectáreas.
Más allá de la tierra, Verano de la Rosa destacó el impacto humano de la iniciativa, la cual beneficia directamente a más de 300 familias campesinas organizadas en asociaciones productivas y genera más de 500 empleos directos e indirectos en municipios históricamente vulnerables.
Multiplicando la producción y los ingresos
El crecimiento del sector palmicultor en el departamento muestra una curva exponencial. Mientras que en 2024 la producción fue de 764 toneladas y en 2025 alcanzó las 800, para este año 2026 se proyecta superar las 4.000 toneladas, lo que significa quintuplicar la producción en solo dos años.
En términos financieros, el gobernador explicó el impacto económico para los productores:
«Hoy esta actividad genera más de 4.000 millones de pesos anuales. Sin embargo, cuando las plantaciones alcancen su mayor nivel de productividad, estaremos hablando de más de 20.000 millones de pesos anuales circulando en la economía rural de nuestro departamento».
Acceso al crédito y conectividad: Las claves del éxito
El mandatario señaló que históricamente el obstáculo del pequeño productor no ha sido la falta de voluntad, sino la falta de financiamiento. Para resolverlo, el programa logró la movilización de 35.000 millones de pesos en créditos asociativos a través de Finagro y el sistema financiero. De estos recursos, 12.000 millones se destinaron a la palma de aceite y más de 2.500 millones al cultivo de plátano, reflejando la confianza de la banca en el campesinado atlanticense.
Asimismo, se resaltó la infraestructura vial del Atlántico —posicionado como el segundo departamento mejor conectado de Colombia— como un factor clave que reduce costos logísticos y eleva la competitividad, permitiendo que los productos agrícolas lleguen más rápido a los mercados nacionales e internacionales.
Un modelo de futuro y seguridad
Finalmente, Verano de la Rosa vinculó el éxito agrícola con el bienestar social, afirmando que «donde hay economía, hay seguridad». Destacó que el futuro del Atlántico se sostiene sobre pilares como la industria, la logística, el turismo, las energías renovables y, de forma fundamental, la agroindustria.
El gobernador concluyó agradeciendo a los equipos técnicos liderados por Marizareth Sanjuán, a las entidades financieras y a las familias rurales: «Ustedes están demostrando que la sostenibilidad no es un discurso, es una siembra que ya está dando frutos. El campo sí puede generar riqueza».




