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domingo, junio 14, 2026
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Siento decirlo, hoy no ha sido un buen día. Tampoco lo fue ayer.

  1. Por: Elia Abuchaibe, catedrática de la UAC

Hoy se levantaron algunos con la tranquilidad que les otorga el recibir el pago de un mes de sus salarios atrasados. Nos alegramos por ellos son nuestros compañeros y amigos.

Esos que se levantaron hoy dando gracias a Dios son uno de cada siete profesores de la universidad sin contar a los contratistas y proveedores.

Hoy no ha sido un buen día porque creímos que habíamos hecho visible nuestra situación injusta e ilegal y pensamos que era lo suficientemente importante como para hacer renunciar a un rector corrupto y encausar el rumbo de una investigación que permitiría salvar a la universidad de la ruina.

Hoy me levanto abatido porque al parecer nuestra condición de docente no es más que un contrato firmado en un papel arrugado y viejo.

Lamentablemente el trabajo de un profesor de catedra en la UAC no vale nada. Siguen maltratando nuestra dignidad, siguen violando nuestros derechos y el de nuestras familias, siguen las burlas, el irrespeto y los atropellos con quienes somos el alma y el cuerpo de esta institución.

Como no levantarse desencajado después de haber revivido los abusos por parte de Ramsés Vargas saliente rector quien siempre opto por tacharnos y mantenernos invisibles, abusos provenientes ahora de las manos del ministerio de educación y de la actual administración que siguen sin ninguna variante dichos lineamientos basados en el desprecio, la división y el desconocimiento de la integridad y el respeto de nosotros los docentes.

Como explicar al tratar de imaginar las caras de cada enseñante incansable, que se levanta hoy desmoralizado al no entender que en la universidad existen dos nóminas, una que vale y que bien o mal esta al día hasta diciembre y otra a la cual pertenecemos la mayoría de educadores que es omitida sin ninguna reparo desde el mes de agosto del 2017.

Hoy no ha sido un buen día, tampoco lo fue ayer,  cuando al igual que un estudiante me sentí defraudado y es que los sentimientos no tienen edad, no son jóvenes e inmaduros, no son manejados.

El sentir que afortunadamente me mueve hoy a escribir esta carta, después de haber escuchado las explicaciones racionales del sindicato, después de haber oído a abogados y líderes es el mismo deseo de llanto que exploto en la plazoleta de la universidad por parte de los alumnos que ingenuamente representan el sueño de un mundo mejor, un mundo menos retorcido, un mundo sencillamente justo.

Hoy me levanto con las lágrimas en los ojos porque me toca escoger entre hacer valer mis derechos como docente y mantenerme en paro a pesar de que lo único que verdaderamente cuenta para un profesor es el compromiso con los sueños de sus estudiantes.

Hoy sigo siendo invisible para la UAC un fantasma de las aulas vacías.

Dedicado a los catedráticos incansables y valerosos de la UAC
Dedicado a los estudiantes guerreros y soñadores de la UAC

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Mónica Mercado
Mónica Mercado
Comunicadora Social - Periodista de la Universidad Autónoma del Caribe.

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