Por: María Isabel Portacio Ruíz
Comunicadora Social – Periodista
Por primera vez se pone a prueba la Constitución colombiana en cuanto a la consulta ciudadana contra la corrupción. Flagelo que, de manera sistemática, se ha convertido en el cáncer de nuestra sociedad, tal como lo ha señalado un reciente estudio de la Universidad Externado de Colombia. La corrupción la encontramos tanto en el sector público como en el privado.
En virtud de ello, considero que nos llegó la hora de actuar conforme a nuestros anhelos de sentar bases sólidas para consolidar una sociedad de valores, y ese paso definitivo lo podemos dar el próximo domingo 26 de agosto al acudir a las urnas para votar siete veces Sí en la Consulta Anticorrupción.
Pienso que, a nivel general, a todos nos embarga la gran preocupación sobre el tipo de sociedad en la que están creciendo nuestros hijos. Tristemente, la ética y los valores de respeto, sinceridad, responsabilidad, lealtad, solidaridad y honestidad, entre otros, hace mucho tiempo fueron encerrados en el baúl del olvido.
Desafortunadamente, la historia ha demostrado que un significativo número de esos “líderes” que elegimos para que representen los intereses de cada región y promuevan el desarrollo de las mismas desde el poder legislativo, se han convertido en el ejemplo fehaciente de esta falta de ética y de valores que tanto deseamos que regresen a constituir los pilares de nuestra sociedad.
Sabemos que estas enseñanzas éticas y morales deben comenzar en casa, reforzarse en el colegio y consolidarse con el ejemplo que cada uno de nosotros demos a niños y jóvenes desde los diferentes escenarios.
Por eso, esta responsabilidad es de todos y así debemos demostrarlo este domingo al llegar, con absoluta convicción del cambio que queremos impulsar, a votar siete veces Sí en la Consulta Anticorrupción.
Esto no se trata de colores o conveniencias políticas, se trata de comenzar a reconstruir un país donde su población se destaque por la valentía de hacer valer sus derechos con equidad y justicia y donde, sin distingo de raza, credo o estratos sociales, todos seamos generadores de oportunidades para el progreso que deseamos heredarle a nuestra descendencia.
Aunque suene a frase de cajón, no podemos desconocer que nuestros líderes de mañana son los niños y jóvenes que hoy se forman con las enseñanzas del hogar, instituciones educativas y del entorno que les llega de manera directa y a través de la incontrolada masificación de las redes sociales.
Es cuando nos preguntamos ¿Qué tipo de sociedad queremos para nuestros hijos? ¿Qué tipo de hombres y mujeres queremos como futuros líderes del país?
Por eso, hoy debemos asumir la gran responsabilidad de iniciar el trayecto del cambio y los Congresistas deben comprender que, al ser ellos los Padres de la Patria, tienen que fomentar ejemplos de ética y buenas costumbres.
Soy consciente de que este gran cambio ideal ni es fácil, ni es de un día para otro. Pero de lo que sí estoy segura es que la oportunidad de dar el primer paso de ese trayecto es la Consulta Anticorrupción del próximo domingo 26 de agosto.
Yo quiero un país diferente, un país que no sea ejemplo internacional de corrupción por líos electorales, desidias administrativas, indiferencia de legisladores y dirigentes a las reales necesidades de la comunidad.
En fin, yo quiero trabajar para desempolvar el baúl del olvido y construir una sociedad de valores para las futuras generaciones, por eso, este domingo, muy temprano, marcaré siete veces Sí en la Consulta Anticorrupción. ¿Y tú?


