El rostro y el alma de la palmicultura colombiana

2

Barranquilla recibió a las Guardianas del campo: El corazón femenino que transforma la palmicultura en Colombia


Las luces del salón principal en Barranquilla se encendieron para reflejar algo más que el éxito empresarial del 54° Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite. Esta vez, el protagonismo se vistió de mujer. El Premio Mujer Palmera 2026 no fue un simple protocolo; fue el escenario donde se tejieron historias de arraigo, liderazgo silencioso y una resiliencia tan fuerte como el tronco de las mismas palmas que estas mujeres cuidan día a día.

En el corazón del Catatumbo, donde la tierra exige coraje, Edilia Alvarado Ortega se alzó con el segundo lugar en la categoría Emprendedora. Postulada por Palmicultores del Norte S.A.S., Edilia no solo cultiva palma en Tibú; ayuda a sembrar el futuro de los niños de la vereda La Selva, donde lideró la construcción de una escuela. Pero el primer puesto de esta categoría se lo llevó Sandra Patricia Lamus Moncada, de la Asociación Gremial de Palmicultores de Caño Victoria. Ella ha entendido que el verdadero progreso es verde: sus acciones de conservación han blindado las fuentes hídricas y los bosques nativos de su territorio.

El suspenso y la emoción continuaron con la categoría Colaboradora. Luisa Fernanda Peña Salgado, de Agropecuaria Juradó, se llevó el segundo puesto al demostrar que la ciencia y el campo hablan el mismo idioma, uniendo la investigación con el día a día de la polinización. Al lado de ella, el primer lugar brilló en manos de Yessy Viviana Mendoza Figueroa, gerente de FONPALNOR, cuya vida es un testimonio vivo de superación y de cómo el liderazgo puede abrir puertas de empleo y bienestar para cientos de familias.

Spread the love