La policía nacional adaptó nuevas políticas de seguridad para atacar los distintos eslabones del narcotráfico.
Bogotá DC.
A través de la historia, Colombia ha enfrentado con éxito las distintas amenazas del flagelo universal del narcotráfico. En los años 70 combatió sin tregua la bonanza de la marihuana; en los 80 y 90 desmanteló los más poderosos carteles de la droga, y en los albores del nuevo siglo, hasta hoy, continúa su lucha para librar a la humanidad de una de las peores amenazas contra la paz, la salud pública y las instituciones.
El crimen organizado transnacional ha aprovechado la globalización, la red de internet y el aumento del flujo de operaciones comerciales a través de los Tratados de Libre Comercio para diversificar, sofisticar y camuflar sus operaciones delictivas. Por eso, dentro de su proceso de Modernización y Transformación Institucional (MTI), la Policía Nacional de Colombia contempla entre sus 3 Sistemas y 15 líneas estratégicas robustecer la investigación criminal y la inteligencia y ampliar la cooperación internacional, para así incrementar las operaciones contra los distintos eslabones de la cadena del narcotráfico, actividad ilícita vinculada a diversos delitos conexos, como trata de personas, corrupción, tráfico de armas, terrorismo, lavado de activos, homicidio, extorsión y desvió de sustancias químicas, entre otros.
Como respuesta al desafío global del crecimiento de la producción y el tráfico ilícito de drogas, que amenazan la paz y la estabilidad internacional, la Policía Nacional de Colombia, a través de su Dirección Antinarcóticos (DIRAN), viene desplegando acciones puntuales para reducir el consumo y la oferta, atacar los delitos conexos y fortalecer la institucionalidad en los territorios.


