Bajo el sol radiante de la Plaza de la Paz, setenta jóvenes artistas de la Fundación ACHE irrumpieron con un grito unificado que retumbó como un trueno: “¡No más bullying!”. Sus voces, pasos de danza urbana y notas de música se fundieron en el musical más grande a cielo abierto de Colombia sobre acoso escolar, una «fiesta de salud mental» titulada ‘¿Y qué harías tú?’, que durante una hora y 25 minutos sacudió conciencias y dejó al público preguntándose su propio rol en la lucha.
Protagonizada por el personaje de Piedad, interpretado por María Isabel García –estudiante de Bellas Artes–, la obra combinó teatro, danza y música para exponer el dolor del maltrato: siete de cada diez jóvenes han sido víctimas de acoso, según cifras de la entidad, y el mundo registra 200.000 muertes anuales por efectos del bullying y violencia relacionada con la salud mental. “Cada movimiento transmite un mensaje, incluso salvar vidas. No al bullying, sí a la salud mental”, declaró Faichel Jiménez, de 17 años, mientras Davis Cantillo, con 24 años de trayectoria, fusionaba generaciones en pasos que dolían y sanaban.
La Fundación ACHE, refugio de esperanza desde hace diez años, nació de una herida personal. Sus fundadores, Harry Perea Mercado y Deyanira Delgado, vieron a su hijo Mateo describir la escuela como una “selva de cemento” llena de acoso ajeno. Hoy, 90 jóvenes de 9 a 23 años reciben formación gratuita en artes escénicas, con transporte y alimentación que alivian a familias vulnerables. “Estamos hablando de más de 70 artistas que cantan sobre lo que les toca directamente”, señaló Perea, mientras Delgado recordaba: “Esa vivencia nos motivó a abrir espacios seguros para los menos privilegiados”.
Voces como las de Eilin Cueto, Sebastián Martínez y José David Cantillo resonaron con gratitud: “A los jóvenes les digo: no se callen, pidan ayuda y luchen por sus sueños”. Una asistente, Celia Parra, sumó: “Hay que darle gracias a Dios por estos jóvenes que lanzan alertas. Nosotros, los padres, debemos tomar conciencia”. La Gobernación del Atlántico respalda estos procesos, apoyando a víctimas y familias para erradicar el acoso.
Desde la tarima, Miss Mundo Colombia, la atlanticense Andrea Romero –madrina del evento–, prometió llevar el mensaje a Londres: “Representaré a Colombia con amor por la salud mental y cero tolerancia al maltrato”. La plaza, llena de aplausos y lágrimas, se convirtió en un pacto colectivo: el arte no solo grita, transforma



