En promedio, cerca de 217 familias son atendidas cada mes en la Sala Familiar ubicada en el Hospital General de Medellín.
Cada día que pasa los colombianos tienen que enfrentar situaciones cada vez más difíciles en torno a temas de salud y más aún cuando se tratan de niños y niñas que enfrentan enfermedades complejas y prolongadas. En algunas circunstancias, muchas familias tienen que viajar lejos de sus hogares para que sus niños reciban el tratamiento médico adecuado, sin saber a ciencia cierta cuánto tiempo tendrán que estar lejos de su hogar, lo que los conduce a un mundo de estrés y preocupaciones que muchas veces les impide estar concentrados en la recuperación de sus hijos.
La Fundación Casa Ronald Colombia reconoce bien esta problemática y está segura que la recuperación de los niños es más rápida con la compañía permanente de sus padres o familiares. Por esta razón, decide apostarle a la apertura de Casas y Salas Familiares que ofrezcan a los padres y familiares de estos niños enfermos algo más allá de una cama, ducha o un café, una compañía y apoyo emocional para superar unidos este difícil momento.
En total son 7 programas distribuidos en 3 ciudades principales de Colombia: Bogotá, Cartagena y Medellín, los cuales ofrecen hogares temporales completamente gratuitos. Uno de estos 7 programas cumple su primer quinquenio, se trata de la Sala Familiar de Medellín la cual, año tras año, ha venido contribuyendo a la recuperación de los pequeños que se encuentran en tratamientos de salud prolongados en el Hospital General. Esta Sala abrió sus puertas el 19 de marzo del año 2014 y a la fecha ha beneficiado a más de 13 mil familias que hacen uso de los servicios que presta como: sala con TV, zona lúdica y de juegos para niños, videojuegos, computadores con internet, baños, duchas, comedor, cocina, zona de lavandería y una agradable terraza.
Dentro de los logros más significativos de la Fundación Casa Ronald Colombia cabe destacar dos principalmente: la calidad de vida, a través de reforzar el sentido de unión en las familias y que puedan concentrarse en el tratamiento de los niños; y, el futuro, no solo para los pequeños permitiéndoles que mejoren y respondan al tratamiento, sino además optimizando la respuesta del sistema de salud, ya que si se logra que los niños respondan de manera positiva al tratamiento, pueden dar espacio a otros que también lo necesitan.